Del inventario a la publicación científica: poner nombre a lo que hay en tu reserva
Los fásmidos son uno de los grupos de insectos menos estudiados a escala global — y América no es una excepción.
Cada campaña de muestreo especializado en territorio americano genera, de forma recurrente, descubrimientos de especies nuevas para la ciencia. Tu reserva puede ser el escenario de uno de esos hallazgos.
Muestreo especializado de Phasmatodea con protocolos científicos rigurosos. Identifico todas las especies presentes, incluidas las que nunca han sido descritas para la ciencia.
Descripción formal y publicación de las nuevas especies encontradas en la reserva. Tu reserva aparece en la literatura científica internacional de forma permanente.
Estudio ecológico en profundidad y diseño de una estrategia de conservación y manejo basada en datos reales de campo, no en supuestos genéricos.
El primer paso es saber qué hay. Hago un muestreo intensivo y especializado en los diferentes hábitats de la reserva para identificar todas las especies de fásmidos presentes: desde las ya conocidas para la ciencia hasta las que nadie ha descrito todavía.
El muestreo es nocturno — los fásmidos se localizan con mucha más eficacia después de anochecer, cuando están activos y visibles en la vegetación. Cada salida tiene una duración media de cuatro horas y cubre sistemáticamente los diferentes tipos de hábitat de la reserva.
Todo el material recolectado se procesa en laboratorio: identificación taxonómica rigurosa, fotografía macro de diagnóstico y documentación de los especímenes que representan posibles taxones nuevos para la ciencia. El resultado es un informe técnico completo con la lista de géneros y especies encontrados, su distribución dentro de la reserva y la valoración de su potencial científico.
Alojamiento y manutención durante el trabajo de campo, transporte a las zonas de muestreo y acceso al territorio. El equipo especializado y el trabajo científico corren por mi cuenta.
Cuando el diagnóstico confirma la presencia de especies nuevas para la ciencia, el siguiente paso es formalizarlas: describirlas, publicarlas y darles un nombre permanente en la literatura internacional.
Realizo el análisis morfológico completo del material, gestiono el proceso de publicación en una revista científica internacional de acceso abierto y coordino la revisión por pares hasta la aceptación. La reserva queda citada como localidad tipo — el único lugar del mundo donde esa especie se conoce.
Las nuevas especies pueden nombrarse en honor a la reserva donde fueron encontradas. No es un gesto simbólico: es un vínculo científico permanente, indexado en todas las bases de datos taxonómicas del mundo. En la imagen adjunta, Trychopeplus mashpiensis — nombrada en honor a la reserva Mashpi, en Ecuador, donde fue descubierta.
Entrego fotografías de alta resolución de todas las nuevas especies descritas, listas para uso interno, comunicación y materiales divulgativos de la reserva.
Con la base taxonómica establecida en las fases anteriores, es posible abordar preguntas ecológicas que no pueden responderse sin saber primero qué especies hay. Esta fase tiene una duración mínima de dos años — el tiempo necesario para capturar variaciones estacionales y ciclos de vida completos.
Nuevas campañas de muestreo orientadas a responder preguntas concretas: dinámica de poblaciones mediante marcaje y recaptura, interacciones planta-herbívoro, distribución altitudinal y fenología. Datos reales, no estimaciones a partir de literatura genérica.
Correlación de los datos poblacionales con variables ambientales para identificar los factores que más afectan a las poblaciones de fásmidos dentro de la reserva.
Diseño de un plan de manejo con acciones priorizadas y protocolos de monitoreo estandarizados que el personal de la reserva pueda ejecutar de forma autónoma a largo plazo. Un plan respaldado por datos científicos publicados refuerza las solicitudes de financiación externa y posiciona a la reserva como referente en gestión activa de biodiversidad.
Mi especialidad es la región neotropical (América Central y del Sur), donde se concentra la mayor diversidad de fásmidos del mundo. Para reservas de otras regiones puedo hacer consultoría técnica a distancia.
No. La Fase 1 funciona de manera independiente y genera resultados concretos por sí sola: sabrás qué especies de fásmidos tiene tu reserva, incluidas las potencialmente nuevas para la ciencia. Las fases 2 y 3 se plantean en función de lo que aparezca en el diagnóstico y de los objetivos de la reserva.
El trabajo de campo en la reserva es de un máximo de dos semanas. A eso se añade el tiempo de análisis de laboratorio y redacción del informe, con lo que el proyecto completo de la Fase 1 lleva aproximadamente un mes.
Alojamiento y manutención durante el trabajo de campo, transporte a las zonas de muestreo y acceso al territorio. No se requiere infraestructura científica previa — todo el equipo especializado lo llevo yo.
Sí. Todo el trabajo de campo se realiza con metodología publicable. Si se encuentran especies nuevas, la descripción y publicación formal es parte del proyecto de Fase 2, y la reserva aparece citada como localidad tipo en la publicación internacional.
La Fase 1 tiene un precio cerrado que cubre todo el trabajo científico (campo, laboratorio e informe). Los gastos de viaje, alojamiento y manutención durante el trabajo de campo corren a cargo de la reserva. Las fases 2 y 3 se presupuestan una vez conocidos los resultados de la fase anterior. Escríbeme con los detalles de tu reserva y te preparo una propuesta concreta.
Cuéntame sobre tu reserva: ubicación, ecosistema, tamaño y qué esperas conseguir. A partir de ahí te explico si tiene sentido para tu proyecto y cómo lo enfocaríamos.
En una primera videollamada gratuita valoro el potencial de tu reserva y preparo una propuesta adaptada a tu alcance y objetivos, sin compromiso.
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